Articulo tomado de http://www.alcione.cl/nuevo/index.php?object_id=338
El Subud consiste en la canalización de un cierto tipo de energÃa existente en el Cosmos, a través de una persona que - en términos de su fundador - haya sido previamente "abierta" o "recibido el contacto", la que recibe el nombre de "Helper" (ayudante), y que dirige esta energÃa hacia las otras personas presentes.
Parece algo vago, sobre todo considerando el boom de energÃas que hemos estado viviendo los últimos años. OÃmos hablar cada dÃa acerca de los benéficos efectos de la energÃa redescubierta en piedras y cristales, o bajo pirámides, en esencias florales o talismanes; y también del aprovechamiento eficaz de la energÃa del propio ser humano, facilitando y estimulando su flujo a través de tratamientos de reiki, eutonÃa, bio-energética, acupuntura y dÃgitopuntura, reflexoterapia o masajes. Estos últimos procedimientos se engloban bajo el nombre de Terapias Corporales.
El objetivo de estos tratamientos es la obtención o recuperación del equilibrio interno, la revitalización, la búsqueda y mantención de la armonÃa. Sin embargo, en la mayorÃa de los casos no se especifica de qué energÃa se trata, siendo que existe una amplia gama de ellas, la que podrÃamos resumir en fÃsicas, emocionales, intelectuales y espirituales. Las que manipula el hombre son en su casi totalidad fÃsicas, lo que no quiere decir que la recepción o libre flujo de cualquier tipo de energÃa no tenga a menudo efectos en otros aspectos de la persona, considerada como un todo indivisible de cuerpo, mente y espÃritu.
En el caso del Subud, se trata de una energÃa emocional destinada a favorecer la evolución del hombre en estos tiempos crÃticos. Bien sabemos lo difÃcil que resulta todo intento de crecer internamente mientras se permanece atrapado en la continua agitación del miedo, inseguridad o ira, reliquias establecidas desde la más tierna infancia en nuestro psiquismo a menudo a perpetuidad, a menos que hagamos algo al respecto. Las posibilidades son variadas, desde las terapias fÃsicas de desbloqueo de corazas musculares donde se han fijado los hábitos emocionales, hasta las psicológicas más avanzadas, incluyendo las regresiones e hipnosis.
Aún considerando lo efectiva y beneficiosa que pueda ser cualquiera de estas técnicas, la exposición a la energÃa del Subud presenta varias ventajas en aspectos en los que aquellas encuentran limitaciones:
l.- No requiere un entrenamiento teórico de parte del operador o "Helper"
2.- No tiene contraindicaciones respecto del tipo de alteración emocional que afecte a la persona.
3.- No requiere que la persona recuerde el hecho traumático, pues la energÃa encuentra por sà sola su destino.
4.- Al no haber necesidad de "buscar" el bloqueo, se ahorra una considerable cantidad de tiempo en tanteos.
5.- No hay necesidad de relatar a terceros hechos dolorosos.
6.- La sanación de la herida psicológica - aún de las inconscientes - es definitiva y total.
Probablemente resulte difÃcil comprender cómo es que algo tan beneficioso no estuvo disponible antes para la sufriente humanidad, o, de ser asÃ, cómo es que sólo después de Pak Subuh pudo ser aprovechada. Aunque es posible que la energÃa manifestada en el Subud, y que es su esencia, sea canalizada hacia los seres humanos en otras circunstancias que no sea el Subud. Es probable que se presente en toda actividad espiritual sincera, aunque no se la perciba como tal. Se ha constatado que en ciertas reuniones de caracter religioso "intenso", como las que realizan los carismáticos y los pentecostales, esta energÃa está presente. Una de sus caracterÃsticas es que, cuando se ha completado la sanación emocional, la persona comienza a cantar o hablar en lenguas (glosolalia). En las reuniones cristianas señaladas, es atribuÃdo al EspÃritu Santo. En el Subud se dice que la persona está "limpia".
También se encuentra esta energÃa en las ceremonias de ciertos monasterios, algunas veces durante la consagración de la misa católica, y seguramente entre los meditantes de cualquier religión. Dhiravamsa, un monje budista llegado a Occidente, habla en su libro "El Modo Dinámico de la Meditación", de lo que él llama "la explosión en la meditación", y que considera como liberaciones espontáneas de "todas las cosas que obstruyen y bloquean el flujo natural y libre de las energÃas dentro de nuestro cuerpo y de nuestra mente". Por sus descripciones, esto le sucede esporádicamente a algunos de sus discÃpulos en estados pre-meditativos. Probablemente, y a pesar de ser contemporáneo, Dhiravamsa no conoce el Subud como tal, pero sin duda ha reconocido la benéfica influencia y positivos efectos de esa energÃa sobre aquellos que la han recibido aún sin saber lo que es. Para él, es energÃa meditativa.
Como el Subud no es una religión, una filosofÃa, una doctrina, un dogma, un culto ni un ritual, no pertenece a ningún grupo en particular, no es exclusividad de nadie. La actitud contemplativa o devocional sin duda favorece la llegada y percepción de esta energÃa. Sabemos que cada vez que logramos acallar lo que llamamos pensamientos, ese flujo constante de palabras, asociaciones, planes, recuerdos e imágenes que ocupa nuestra mente involuntariamente todo el dÃa, nos hacemos susceptibles de sintonizar con el flujo del universo y sus energÃas, somos receptivos a aquello que nos trasciende. "Detén tu diálogo interno", decÃa Don Juan a Carlos Castañeda cada vez que trataba de que éste percibiese "lo real".
Aunque la energÃa del Subud puede ser recibida en variadas circunstancias de silencio interior y búsqueda espiritual, la exposición constante y sostenida a su acción, hasta completar la "limpieza" facilita las cosas, acelerando la preparación para cualquier otra vÃa de crecimiento. Para algunos, el Subud será el EspÃritu Santo; para otros, la EnergÃa Dadora de Vida, El Poder Supremo, la Fuente de la Existencia, la Divina Providencia, el Propósito del Universo, o, como dijera el psicólogo catalán Antonio Blay, "la técnica maestra en el arte de limpiar el inconsciente. No conozco otro método más efectivo y rápido que ese". Puede ser que sea un gran regalo destinado a preparar la Era de Acuario, y que tuvimos la suerte de estar aquà para recibirlo. Lo que nos permite lograr en pocos meses lo que nos tomarÃa años si dependiéramos de la eventualidad de que nos cayera del cielo al meditar, o al orar. Y desde luego que nos tomará infinitamente menos tiempo que cualquier tratamiento convencional de psicoterapia.
Sin ser religioso, el Subud favorece la espiritualidad. Liberando a la persona del cÃrculo vicioso de su emocionalidad reactiva, le facilita la unificación del Sà Mismo. La purificación emocional ayuda a experimentar las verdades esenciales de cualquier religión, las que en lo profundo son convergentes. No debe interpretarse ésto como que el Subud pretende la conversión de los no creyentes; por el contrario, sirve a todos los seres humanos, sin imponer cambios ni convicciones, sin exigir fe o alteración en el estilo de vida. Para Pak Subuh, el Subud es el culto a Dios, pero no a un Dios especÃfico, sino a la Divinidad que adore cada cual.
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